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Reporte al jueves 30 de abril de 2026

Resumen de la semana

El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,9 por libra, con una variación de -1,3% respecto del viernes anterior. Aun así, abril cerró con un alza acumulada de 6,2%, consolidándose como el mejor mes del año, tras tocar US$ 13.448/t el 22 de abril (máximo en 7 semanas).

Durante esta semana, el precio se mantuvo en niveles elevados, apoyado por mejores señales desde China, menor inventario en Shanghái y una oferta aún restringida.

Sin embargo, parte de lo anterior fue contrarrestado por el fortalecimiento del dólar, el alza del petróleo y la persistente incertidumbre en Medio Oriente. Factores que reforzaron las preocupaciones por la inflación, la trayectoria de la tasa de interés de la FED y el crecimiento global, dejando al cobre en una zona de precios altos, pero con mayor sensibilidad a correcciones financieras.

Factores que incidieron en el precio

La señal más favorable provino de China. El PMI manufacturero subió a 52,2 puntos en abril (vs. 50,8 en marzo y previsión de 51,0), su ritmo más rápido desde fines de 2020, impulsado por mayor producción y nuevos pedidos. En paralelo, los inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái continuaron cayendo (a 201.373 t), reforzando la lectura de mayor absorción física antes del feriado del Día del Trabajo.

Por el lado de la oferta, el mercado siguió incorporando una prima por riesgo. Los cargos spot de tratamiento (TC) para concentrados importados por China alcanzaron un mínimo histórico de -US$77/t el 10 de abril (vs. – US$28,6/t un año antes), reflejando una competencia agresiva por materia prima. A ello se suman la prohibición china de exportaciones de ácido sulfúrico desde el 1 de mayo, y el cierre del Estrecho de Ormuz, que tensionan la producción SX-EW en Chile y la RDC. En paralelo, Freeport-McMoRan recortó su guía de ventas 2026 a aproximadamente 1,41 millones de toneladas métricas de cobre, desde cerca de 1,54 millones, debido a demoras en la recuperación de Grasberg.

En sentido contrario, el dólar actuó como el principal freno financiero (DXY sobre 98,5 antes de la reunión de la Fed del 29 de abril, en la que se esperaba mantener tasas en 3,5–3,75%), encareciendo el cobre para compradores fuera de Estados Unidos. La tensión en Medio Oriente tuvo un efecto mixto: el cierre operativo del Estrecho de Ormuz —cerca del 20% del petróleo global, calificado por la AIE como el mayor shock de oferta registrado— elevó riesgos de suministro y costos, pero también aumentó el temor a menor crecimiento global.

Inventario en bolsas de metales

Los inventarios visibles entregaron una señal diferenciada. Shanghái volvió a mostrar reducción de existencias (201.373 t), coherente con una demanda física más activa en China. En contraste, COMEX se mantiene cerca de máximos históricos (539.324 t) por el redireccionamiento de flujos hacia Estados Unidos ante la expectativa de aranceles, mientras la LME se ubica en 399.725 t con salidas desde almacenes asiáticos. En conjunto, no se observa escasez generalizada de metal visible, sino una distribución regional más tensionada.

Perspectivas

En el mediano plazo, el cobre debiera mantenerse en un rango alto mientras persistan las restricciones de oferta de concentrados, el menor inventario en China y los riesgos asociados al ácido sulfúrico. Las proyecciones reflejan un mercado tensionado, pero no homogéneo: Citi US$ 13.000/t a 0–3 meses, Goldman Sachs US$ 12.650/t promedio 2026, BofA US$ 11.313/t 2026 y US$ 13.500/t 2027, mientras J.P. Morgan advierte una posible corrección a US$ 11.100–11.200/t bajo un escenario macro adverso.

Sin embargo, el precio ya incorpora una prima relevante por riesgo, por lo que seguirá expuesto a correcciones si se fortalece el dólar, si aumenta la preocupación por crecimiento global o si disminuye la tensión geopolítica y comercial.

 

Fuente: Comisión Chilena del Cobre

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