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Chile

Danielle Danko, Vicepresidenta de Marketing RE+ Events

La necesidad de autopistas eléctricas en América Latina

viernes 27 de febrero del 2026.- América Latina enfrenta un cuello de botella crítico en su transición energética: la transmisión y el almacenamiento de energía renovable. Sin inversiones masivas en estas infraestructuras, la descarbonización se estancará, dejando regiones enteras sin acceso a la abundante energía solar y eólica.

Chile, líder regional en retiro de carbón, ejemplifica el problema y la solución. Con 71 proyectos BESS en construcción por 6.902 MW y 21.941 MWh al inicio de 2026, el país acelera el almacenamiento para estabilizar la red intermitente. Estos sistemas, como BESS Arica de ENGIE (operación en 2026) o el mayor de Latinoamérica en el desierto, almacenan excedentes solares para inyectarlos en picos de demanda, reduciendo emisiones en 6 millones de toneladas de CO2 anuales con cierres anticipados como Angamos y Ventanas.

El Coordinador Eléctrico Nacional propone planes ambiciosos: 43 obras en 2026 por US$ 647 millones, incluyendo 9 nacionales como Kimal-Lo Aguirre (1.346 km para llevar renovables del norte al centro) y siete complementarias por US$ 143 millones (reactores en Kimal, Lo Aguirre y sur). En el norte grande, control de flujo en Andes-Monte Mina; en zona sur, ampliaciones Lagunillas-Patagual y reactores en Digüeñes-Ciruelos evitan congestiones y habilitan eólica. Itahue-Hualqui y Tineo-Chiloé refuerzan el centro-sur, integrando renovables y electromovilidad.

Estos avances responden al Plan de Descarbonización definitivo, que elimina el 65% del carbón para 2025, pero demanda flexibilidad ante crecimiento del 5,2% anual por hidrógeno verde y data centers.

En América Latina, la integración energética proyecta transmisión de 20 GW en 2025 a 300 GW en 2045, pero cuellos de botella regulatorios, financieros y de licenciamiento frenan el avance. Estudios del BID enfatizan cinco pilares: planificación resiliente, regulación por desempeño, financiamiento climático, ejecución eficiente e innovación digital. Chile lidera con BESS operativos (999 MW) y 3.576 MW en construcción, pero debe acelerar para exportar hidrógeno sin riesgos de suministro.

Urge liderazgo político. Sin incentivos fiscales para BESS, marcos regulatorios ágiles y alianzas público-privadas, no será posible avanzar.

Es en este contexto que la cumbre RE+ Cono Sur, que se celebrará en Santiago el 25 y 26 de marzo, adquiere un rol estratégico. Más de 60 empresas y líderes globales asistirán no solo para exhibir tecnologías, sino para construir alianzas, destrabar procesos regulatorios y, fundamentalmente, movilizar la inversión necesaria. Este evento será una vitrina global y una instancia concreta para articular a gobiernos, empresas y financistas.

Chile puede inspirar la región con su hoja de ruta, convirtiendo transmisión y almacenamiento en motores de prosperidad verde. Sin acción inmediata, la descarbonización será un espejismo; con ella, un futuro resiliente.


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