Chile
Tihomir Domic, director de Nova Mineralis.
Adicionalmente, los nuevos recursos de cobre se encuentran en la forma mineralógica del sulfuro de cobre y fierro, conocido como calcopirita. Para recuperar el cobre, a partir de esta especie mineralógica, se necesita recurrir a tecnologías clásicas conocidas: chancado, molienda y concentración del mineral extraído de la mina, produciendo concentrados de cobre que requieren ser fundidos y, finalmente, refinados. Estas tecnologías tradicionales hacen uso de gran cantidad de energía, con alto consumo de agua, dejando como huella final de su utilización los ya conocidos tranques de relaves.
En paralelo, al profundizarse los yacimientos, los contenidos de cobre (leyes) de los nuevos proyectos han ido disminuyendo en el tiempo. Sin embargo, las leyes mínimas requeridas para justificar económicamente un proyecto se han mantenido relativamente estables, debido a la inexistencia de cambios tecnológicos trascendentes que permitan disminuir los costos de explotación del proceso minero-metalúrgico asociado.
Lo anterior significa que, de no mediar un “quiebre tecnológico”, este equilibrio entre demanda de cobre, precio y la factibilidad de la industria de responder con sus recursos al desafío del progreso se verían entorpecidos, promoviendo procesos de sustitución indeseados para la industria.
En el campo de los cambios de tecnología existen –en general– dos tipos de “innovaciones tecnológicas”. La primera tiene que ver con la innovación incremental, o mejoramiento continuo, y se puede definir como el mejoramiento sucesivo de los productos y procesos de la cadena del valor del negocio. Este perfeccionamiento es importante para darle continuidad al negocio hacia el interior de cada empresa productiva, pero no trasciende como un impacto al resto de la industria. Es el resultado, entonces, de una sostenida disciplina interna de la empresa productiva, que mantiene en el tiempo una constante mirada crítica innovadora y una política de incentivos a esas ideas.
La segunda innovación, por otro lado, se refiere a la innovación radical –o verdadero “quiebre tecnológico”– que produce un gran impacto económico en el negocio, principalmente por reducción de costos, aumento de productividad y/o acceso a recursos antes no-aprovechables. Constituye normalmente la respuesta a una situación crítica, que compromete y afecta la sustentabilidad de todo el negocio. Esta crisis debe ser vista como una oportunidad y debe embarcar en la idea a toda la organización, asignándole prioridad y el máximo de recursos disponibles. Generalmente, quien lidera este quiebre resulta beneficiado en el corto plazo, por ejemplo, vía patentes y/o licencias, mientras la nueva tecnología se divulga y pasa a ser aprovechada finalmente por toda la industria.
En la actualidad existen muchos grupos de investigación y desarrollo de tecnología, tanto chilenos como extranjeros, que se esfuerzan por encontrar un medio disruptivo para procesar los minerales de cobre, de leyes cada día más bajas, de manera de poder enfrentar la creciente demanda por cobre que impone el desarrollo de la humanidad.
Destaca en este grupo de emprendimientos la empresa tecnológica Nova Mineralis, que ha podido después de 10 años de investigación y arduo trabajo, constituir patentes de invención, tanto en Chile como en el resto del mundo, para el procesamiento de minerales de cobre por una vía hidrometalúrgica, más económica y amigable con el medio ambiente. Sus métodos y procedimientos permiten producir cobre más barato, con un menor consumo de energía, mucho menos requerimientos de agua y permitiendo la disposición final de residuos de manera estable y no contaminante.
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