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Por Juan Pablo Negroni, country manager para Chile de IDE Water Technologies

Por Juan Pablo Negroni, country manager para Chile de IDE Water Technologies

El agua es, sin duda, un recurso crucial en los procesos que tienen lugar en las diferentes industrias presentes en el país, sobre todo para aquellas cuyas operaciones se desarrollan en áreas remotas y secas, y en donde contar con un suministro sostenible de agua resulta vital.

Si bien en algunas industrias se han logrado avances importantes en materia de eficiencia, muchas empresas enfrentan grandes desafíos en la adquisición de fuentes de agua. Tales retos se intensifican cuando esas compañías utilizan el agua subterránea y superficial de la que dependen las comunidades locales para su uso doméstico. Esto a menudo se traduce en protestas, escrutinio público y regulaciones ambientales más estrictas.

A medida que aumenta la demanda de agua en todos los sectores que sufren escasez de agua y sequías en curso, la desalinización emerge como la mejor opción para contar con el recurso hídrico. De hecho, el gobierno chileno ha propuesto nuevas políticas para promover el uso de agua desalada en algunos sectores como el urbano, minero y agrícola.

En este contexto, por ejemplo, se espera que el uso de desalinización de agua de mar, por parte de la minería en Chile, crezca un 156% hacia 2030, mientras que el uso de aguas continentales disminuirá un 6%.

Nuestro país está experimentando un aumento en la demanda de agua para las operaciones de diferentes industrias, así como para el uso doméstico. En este sentido, la inversión en plantas desaladoras podría ayudar a satisfacer esta creciente necesidad en ambos extremos.

El desafío de abastecer de agua potable a una población en crecimiento, a medida que las fuentes de agua tradicionales se vuelven aún más estresadas, ha dado lugar a algunos llamamientos para exigir que ciertas empresas aporten hasta el 25% de su agua desalinizada para uso doméstico.

La desalinización del agua puede contribuir a que esas compañías reduzcan su dependencia del agua subterránea y ser parte de la solución en lugar del problema. Sin embargo, la ingesta de este recurso clave no es el único problema que enfrentan las diferentes industrias.

Paralelamente, aquellas necesitan gestionar las aguas residuales generadas por sus operaciones en curso de manera eficiente. En los últimos años, las presiones sociales y ambientales han llevado a un movimiento creciente y nuevas regulaciones que empujan a las diferentes industrias a reducir su volumen de aguas residuales y tratarlas antes de descargarlas para prevenir la contaminación ambiental. Desde este ángulo, el reúso de las aguas tratadas es otro gran reto que se debe asumir, siendo clave contar con las tecnologías necesarias que permitan tratar y volver a emplear y consumir aquellas aguas que han sido utilizadas en diferentes procesos industriales.

En resumen, hay muchas cuestiones en juego aquí: requisitos de descarga, contaminantes problemáticos, costos de eliminación fuera del sitio y objetivos de reutilización. En consecuencia, las diferentes industrias deben buscar soluciones de aguas residuales que les permitan minimizar los volúmenes de salmuera, tratar eficazmente el agua y maximizar la recuperación de agua dulce. Y ya sea que elijan reutilizar estas aguas residuales para sus procesos o devolverlas al medio ambiente, el tratamiento adecuado es esencial.

lunes 14 de marzo del 2022


Por Juan Pablo Negroni, country manager para Chile de IDE Water Technologies

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