Rodrigo Barahona - Especialista Senior ACHS

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La tronadura es un proceso que fundamentalmente termina en primera instancia con el fragmento masivo de una roca. Esta etapa requiere diseños de mallas de perforación y controles específicos en su conformación, tanto en minería a cielo abierto como subterránea, que de no ser eficientes, exponen la vida y salud de los trabajadores que se desempeñan en esta especialidad.

La tronadura en minería se ha transformado en una actividad estratégica para el proceso de extracción de minerales, siendo trascendente la incorporación de tecnologías que mejoran rendimientos y productividad, reduciendo costos en procesos posteriores, dados los altos niveles de precisión.

La manipulación y manejo de explosivos se encuentra regulado por la Ley 17.798 sobre el control de armas y explosivos y Ds. 132/2002 Reglamento de Seguridad Minera, pudiéndose emplear explosivos y accesorios, autorizados por la administración de la faena respectiva, debiendo ésta asegurar mantener el registro de control y aprobación de todos los insumos a utilizar por el Instituto de Investigaciones y Control del Ejército (Banco de Pruebas de Chile) o por quién éste designe.

Mientras la tecnología en esta materia sigue avanzando, un factor que no debe descuidarse es la prevención y el control de riesgos asociados a estas actividades. No olvidemos que en cada proceso existe un equipo humano cuya tarea es fundamental para el éxito de esta labor.

Uno de los cuidados claves que se deben tener en estos procesos es, una vez efectuado el disparo, examinar el área intervenida para detectar la presencia de tiros quedados. El peligro de una explosión no controlada podría poner en serio riesgo la integridad de los trabajadores, por lo cual el equipo dispuesto para ello debe resguardar el lugar y eliminar estos tiros, siguiendo las instrucciones establecidas en los procedimientos de trabajo específicos de la faena. Entre otras cosas, el proceso exige la presencia de un supervisor durante toda la operación, asegurando el despeje del área comprometida, retirando a trabajadores y equipos no relacionados con la operación, y utilizando para esta actividad el personal mínimo necesario, disminuyendo así al numero de expuestos a condiciones de alta criticidad. Importante es mencionar que, en toda faena minera, es obligatorio llevar un registro de tiros quedados.

Junto con el peligro de las explosiones no controladas, otro de los principales riesgos en faenas de tronaduras son el planchoneo, derrumbes o golpe por caída de rocas, producto de las vibraciones generadas durante la detonación, pudiendo generar también el atrapamiento por desprendimientos masivos, situación que afecta principalmente en minería subterranea. Para evitar este tipo de accidentes es fundamental realizar estudios de caracterización geológicos previos, permitiendo establecer parámetros que determinen las especificaciones del tipo de explosivos a utilizar, profundidades de perforación, entre otras definiciones técnicas. Durante todo el proceso al igual que la exposición a ruidos y partículas de sílice.

Todos estos factores deben ser considerados por los equipos de prevención de las faenas de modo de tomar todas las acciones que permitan evitar la posibilidad de accidentes y disminuir la exposición factores de riesgo. Algunas de las medidas claves son acuñar y limpiar el área de trabajo después de cada perforación.

La empresa debe trabajar constamente para inculcar en el personal una conducta de autocuidado y de cumplimiento de los procedimientos de trabajo. Así, se deben respetar cuidadosamente los procesos de preparación de los cebos, taqueado, carguío y líneas de disparo. Igualmente, se debe inspeccionar la frente quemada 30 minutos después del disparo; portar, conocer los límites y utilizar instrumentos medidores de gases (monóxido de carbono, óxido nitroso y oxígeno); regar la marina una vez revisados posibles tiros quedados; y utilizar y mantener los protectores respiratorios y auditivos de forma continua.

Respecto de la movilidad del personal es importante cumplir con el transporte peatonal de explosivos, considerando peso máximo, tipo, accesorios y detonadores. La distancia mínima entre personal que transporta explosivos o accesorios debe ser de tres metros. Todas las vías de acceso a la zona de carguío deben limitarse y señalizadas con letreros “No Pasar” o a través de “loros vivos”.

Pero ninguna de estas recomendaciones tendrá sentido si la empresa, desde sus más altos ejecutivos hasta el total de los trabajadores no se compromente con la prevención. En la Asociación Chilena de Seguridad sabemos que el rol de los directivos es fundamental para generar esta cultura y trabajamos decididamente para llevar esta impronta a nuestras instituciones asociadas. Particularmente con la minería, apoyamos a través de equipos de expertos especialistas en las materias propias del sector.

Rodrigo Barahona - Especialista Senior de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS)

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