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Diego del Pino (Wärtsilä)

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La Ley 20/25, cuyo objetivo apunta a que en 2025 un 20% de la matriz energética nacional provenga de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), plantea un desafío mayor al que ya suponía la necesidad de incrementar la potencia instalada en cerca de 750 MW promedio por año, con miras a la demanda creciente que se prevé para los años venideros.

Sin embargo, para abordar ambos propósitos de manera eficiente, se requiere superar las barreras asociadas a la generación con ERNC, en donde el factor “intermitencia” es uno de los principales temas a resolver, sin comprometer su factibilidad económica. El ingreso de las ERNC al sistema eléctrico implicará reforzar los sistemas de transmisión para que sean capaces de enfrentar esta nueva dinámica de flujo de la electricidad, con medidas como evacuación masiva de generación de norte a sur, durante el día por la energía solar.

Dentro de este escenario, hacen su aparición las denominadas Centrales de Generación Híbrida, las que combinan la generación con ERNC con soluciones térmicas. Estas últimas, tienen la labor de complementar el trabajo de las plantas a ERNC, siendo lo más importante su capacidad de brindar estabilidad al sistema, y con ello garantizar el suministro constante de energía, independiente de las bajas que pueden acontecer producto de la intermitencia del sol o el viento.

Cuando se requiere conformar una central híbrida, es primordial que la solución complementaria cuente con características como flexibilidad y eficiencia que permita abordar costos variables competitivos, pensando en que para suplir la intermitencia se necesita, por ejemplo, motores cuyo arranque sea sumamente rápido, tal como sucede con algunos motores de combustión interna, los que pueden llegar a operar a plena carga en menos de cinco minutos.

En países como Chile, en donde los proyectos alusivos a minería ocupan una cuota importante dentro de los requerimientos energéticos, resulta muy relevante que la central complementaria que se elija no vea mermada su eficiencia al estar emplazada en lugares remotos. Afortunadamente, hoy existe la tecnología y las soluciones idóneas para ello, pudiendo instalarse centrales de ciclo combinado incluso hasta a mil metros de altura, sin que ello afecte en lo más mínimo su eficiencia.

El interés gubernamental por apoyar el desarrollo energético en torno a las ERNC, que incluye facilitar el acceso a financiamiento para proyectos de esta índole y el perfeccionamiento de los procedimientos para otorgar concesiones, entre otros aspectos, ha puesto en la palestra la necesidad de Chile de sumarse a lo que ya hace varios años es una tendencia mundial, que lideran países como Portugal, España, Alemania y Suecia.

Dicha tendencia, nos llama a apostar por un desarrollo energético sostenible, aprovechando la tecnología disponible y los precios más competitivos que actualmente ofrecen este tipo de instalaciones híbridas, las cuales se configuran como una opción  viable y amigable con medio el ambiente.

¿Será factible avanzar en términos energéticos de la mano de las ERNC? La respuesta está sumamente clara, sólo nos resta elegir la tecnología adecuada.

Diego del Pino es Sales Manager Power Plants de Wärtsilä, una de las empresas líderes en soluciones de energía a nivel mundial; y cuenta con más de 200 oficinas en 70 países.

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