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Chile

Dominique Viera, Vicepresidenta de Operaciones de Metaproject.

Chile puede perder el superciclo del cobre… no por falta de recursos, sino por falta de velocidad

lunes 01 de junio del 2026.- Debemos reconocer que el Estado ha puesto principal importancia en el ser atractivo a la inversión mejorando los tiempos de los permisos. La discusión pública suele concentrarse en permisos, regulaciones o conflictos ambientales. Pero reducir el desafío únicamente a la permisología sería simplificar demasiado un problema mucho más profundo. ¿Pero nos hemos preguntado si esa es la única solución?

La competitividad del país no se trata únicamente de aprobar proyectos, sino también de ejecutarlos.

Chile posee algunas de las mayores reservas de cobre del mundo, una industria madura, conocimiento técnico acumulado durante décadas y una cartera de inversiones que supera ampliamente los cien mil millones de dólares para los próximos años. Sin embargo, seguimos enfrentando una realidad incómoda: la velocidad con la que ejecutamos proyectos es muy lenta.

A decir verdad, es importantísima la inversión para el país. Pero cuando el 80% de gasto de la minería va a la operación, hay que ser honestos y decir también que tenemos servicios muy lentos. Por lo mismo, pongámonos manos a la obra y trabajemos en base a la productividad partiendo por este primer mal que tiene nuestra industria. Lentitud en muchas de sus instituciones.

Hay muchas mejoras que no requieren proyecto de ley para poder hacer más competitiva nuestra industria. Ejemplos en los que se ha trabajado es en los tiempos para obtener la resolución de una jornada excepcional de turno, los tiempos en crear una empresa, Sernageomin, y la más terrible, los sobretiempos que demoran los proyectos y sus sobrecostos.

Necesitamos preguntarnos por qué seguimos tolerando procesos fragmentados, duplicidades administrativas, escasez de capital humano especializado y modelos de gestión que muchas veces responden a una realidad que ya no existe.

Pongámonos manos a la obra también en acelerar la transformación de la inversión a empleo, exportaciones, innovación y crecimiento.

Coordinemos instituciones, trabajemos con una agenda país para atraer talento a la industria, desarrollar proveedores, incorporar tecnología y tomar decisiones oportunas. La competitividad hoy no sólo depende de tener proyectos aprobados, depende de que tengamos una cultura orientada al cumplimiento.

Hoy la velocidad es un activo económico. Cada año de retraso de un proyecto es capital inmovilizado, empleo que no se genera, proveedores que no crecen, innovación que no se implementa y recursos fiscales que no llegan a las regiones ni a Chile.

Hoy el mundo habla de los minerales críticos y de la estrategia país que seguirán para hacer frente a esto. Nosotros como productores y poseedores de gran parte de estos minerales debemos hablar de productividad y coordinar distintos entes que sabemos que hoy actúan a un paso no acorde a los tiempos.

La productividad debe transformarse en una prioridad nacional.

Porque detrás de cada punto de productividad hay más inversión, mejores salarios, mayor recaudación fiscal y más oportunidades para miles de pequeñas y medianas empresas que forman parte de las cadenas de valor.

Entonces hagámoslo prioridad nacional ahora. Porque la ventana que tenemos con el precio del cobre no será eterna. Por lo mismo:

Chile necesita moverse más rápido.


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