Síguenos
  • Instagram
  • Youtube
  • Linkedin
  • RSS
0 elementos

Giorgio Cuneo, director de ventas para empresas, Motorola Solutions

Giorgio Cuneo, director de ventas para empresas, Motorola Solutions

lunes 09 de noviembre del 2020.- Uno de los logros más destacables del mercado laboral chileno durante las últimas cinco décadas es la consistente disminución de las tasas de accidentabilidad, objetivo que se ha dado de la mano de la ley que estableció el Seguro Obligatorio Contra Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, en 1968. Dentro de este contexto, la minería —columna vertebral de nuestra economía— ocupa un lugar de vanguardia, con tasas de accidentabilidad de 1,54 accidentes incapacitantes al año por cada millón de horas hombre trabajadas, según datos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).

Sin duda, es un logro extraordinario para esa industria, sobre todo considerando las complejas y peligrosas características de operación, en territorios accidentados, con materiales explosivos y bajo condiciones climáticas a veces extremas. Sin embargo, vale la pena recordar que hay actividades que, por su naturaleza, ofrecen riesgos difíciles de minimizar del todo. Aunque escasos, los accidentes ocurren y el valor esperado de la pérdida en industrias como la minería es importante. Entre 2015 y 2019, 78 mineros fallecieron en accidentes laborales, también según cifras oficiales.

En este contexto, merece la pena atender todos los aspectos de la operación como si fueran cruciales, incluyendo, por cierto, las comunicaciones, capacidad de enlace y reacción frente a contingencias en todas las unidades productivas. Contar con una red de voz prioritaria, independiente de la red de datos, resulta crucial en este aspecto para reaccionar de manera eficiente, rápida y segura ante estas y otras eventualidades.

En general, la gran minería en Chile cumple con estos conceptos y cuenta, en promedio, con sistemas de radios robustos, compuestos por un sitio maestro, conectado con tres o cuatro sitios de repetición en promedio y hasta 11 en el caso de las unidades productivas más grandes. ¿Qué significa esto?  Que el sistema es, en la práctica, casi invulnerable ante situaciones extremas, con hasta cuatro capas de redundancia para mantener una conexión permanente. Basta recordar el terremoto de Tocopilla y María Elena de 2007 que dejó desconectadas a amplias zonas del norte grande de Chile, salvo faenas de la gran minería que contaban con sistemas de radiocomunicaciones de misión crítica, las que estuvieron siempre conectadas y permitieron la coordinación de una evacuación segura de su personal desde el área mina y las instalaciones.

Recordar estas realidades resulta crucial a la hora de tomar decisiones, máxime cuando el mundo comienza a mirar cada vez con más decisión alternativas de comunicación y dispositivos ciertamente más baratos, pero que carecen de la robustez que exigen las industrias pesadas y que, aunque prometedores en el futuro, siguen conviviendo con la amenaza del black out.


Giorgio Cuneo, director de ventas para empresas, Motorola Solutions

Share This
X
X