Chile
Por Daniel Mas, Biministro de Economía y Minería.

jueves 30 de abril del 2026.- Es claro que Chile ha dejado de ser un país minero, para transformarse en una verdadera potencia minera. Esta realidad debe ser asumida por el Estado y el sector privado, para orientar la riqueza hacia el capital humano y el progreso nacional. El Gobierno del Presidente Kast tiene prioridades claras, para fortalecer y proyectar la minería chilena en los próximos 50 años.
Primero, atraer inversión para asumir este rol de potencia. Requerimos capital nacional y extranjero para explorar nuevas reservas y expandir la capacidad productiva, para ello generaremos un ecosistema de permisos y reglas tributarias que haga atractivo apostar por Chile, con certezas, estabilidad e incentivos. Debemos anticiparnos ahora a los ciclos económicos que demandarán cobre, litio y tierras raras, con una institucionalidad a la altura del desafío de destrabar la inversión y facilitar la iniciativa privada, poniéndola al servicio del país.
En segundo lugar, mantener altos estándares medioambientales y de seguridad que sitúan a la minería chilena a la vanguardia, gracias al uso eficiente del agua, la incorporación de electromovilidad y energías renovables, además de la protección de la vida y salud de los trabajadores.
Finalmente, avanzar en una modernización efectiva del gobierno corporativo de ENAMI, para transformarla en un auténtico puntal de promoción de la pequeña y mediana minería. Y, en Codelco, superar desafíos en materia de gestión, finanzas y seguridad. Ambas empresas deben y pueden ser referentes, lo que exige mejoras en su administración.
En los territorios mineros se genera un círculo virtuoso: empleos de calidad con beneficios que elevan la vida de las familias, gracias a una robusta red de proveedores y servicios asociados, que hoy deben proyectarse internacionalmente y que son fuente de trabajo para cientos de miles de chilenos. En ese sentido, es imprescindible renovar el capital humano, mejorando su formación y entregando herramientas que permita a los trabajadores mineros proyectarse frente a los nuevos desafíos de la industria.
La minería chilena debe ser motivo de orgullo y motor de progreso social para el futuro. Su impacto debe notarse en cada localidad, comuna y región donde existe minería, y extenderse a todas las regiones del país.
Fuente: Corporación Alta Ley
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