Chile
Por Macarena Andrade, Directora de Aprimin y Gerente Comercial en Syncore.

Chile ha consolidado un avance innegable. De acuerdo a datos de CCM-Eleva, la participación femenina en la gran minería alcanzó un 24% durante el segundo semestre de 2025 y un 19% en el sector de empresas proveedoras. Estas cifras, más que un logro estadístico, representan una transformación en la forma de estructurar equipos y ejercer liderazgos. La diversidad no es una métrica de responsabilidad social; es un dinamizador de la innovación, mejora la toma de decisiones y mitiga riesgos en entornos complejos. En la minería del futuro, el pensamiento homogéneo es un riesgo operativo.
Sin embargo, el verdadero desafío actual es la sostenibilidad. No basta con diseñar ambientes de atracción eficientes si las organizaciones no son capaces de retener y proyectar ese talento hacia posiciones de alta dirección. La retención de las profesionales no depende de ellas, sino de la cultura corporativa de las compañías. Y es aquí donde el liderazgo masculino debe asumir un rol coprotagonista y vinculante.
Históricamente, la agenda de equidad de género ha sido delegada a comités de mujeres o áreas de recursos humanos. Este es un error de diagnóstico. ya que la transformación cultural y la apertura de espacios de poder dentro de una industria mayoritariamente masculina, es responsabilidad directa de quienes hoy sostienen las posiciones de decisión.
La inclusión real no ocurre por el simple hecho de contratar; ocurre cuando los líderes hombres asumen activamente el compromiso de revisar los sesgos en los procesos de promoción, de patrocinar de forma efectiva el talento femenino y de entender que compartir la mesa de decisiones no atomiza el poder, sino que multiplica la competitividad de la empresa.
Para dar el siguiente salto cualitativo, necesitamos que los directores, gerentes y superintendentes pasen de la validación discursiva a la acción ejecutiva. Esto implica alinear los objetivos de diversidad con la estrategia de negocio y los incentivos de la línea de mando; comprometer al liderazgo masculino en el desarrollo de carreras STEM y en la aceleración de trayectorias de mujeres de alto potencial y superar el sesgo de que la conciliación de la vida laboral y familiar es un asunto femenino, promoviendo estructuras de trabajo modernas e integrales.
En el Día Internacional de la Mujer en Minería, el balance es positivo, pero el futuro no es inercial. La minería del futuro exige una colaboración simétrica. La inclusión de la mujer dejó de ser una “causa” para transformarse en un imperativo de negocio. Asegurar la presencia femenina en directorios y comités ejecutivos no es una tarea de mujeres, es una responsabilidad de industria que los líderes de hoy deben dirigir con urgencia y convicción.
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