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Marcela Gallardo, Directora Corporación Educacional en Aprimin

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Si bien la industria de la minería del cobre atraviesa una crisis, al menos de mediano plazo, es importante que como sector estemos alertas a los desafíos de innovación, ya sea en procesos del tradicional cobre, en el desarrollo y explotación de otros tipos de metales, y el fortalecimiento del capital humano especializado, que será de crucial importancia para revitalizar al sector y responder a la futura demanda de fuerza laboral frente a una nueva Minería. Todo esto como parte del debate que actualmente se aborda en el Tercer Encuentro de Alternativas Técnico Profesionales para la Minería, en EXPOMIN 2016. En este sentido, de acuerdo a un estudio del Ministerio de Educación de 2015, 5 de cada 10 profesores no tiene  formación pedagógica, lo que abre un análisis de relevancia para comprender que la experiencia laboral de un formador es muy valiosa, pero requiere del complemento de ciertas competencias técnicas pedagógicas que garanticen una adecuada transferencia del conocimiento, su correcta evaluación, asegurando así un aprendizaje efectivo por parte del estudiante.

La industria demanda además competencias conductuales y de empleabilidad como por ejemplo la capacidad de trabajar en equipo, innovación, actitud emprendedora…otro desafío más del docente para lo cual tampoco tiene formación.

Por otra parte, es importante avanzar en la acreditación de los Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP), esta condición los ayudaría a ampliar el acceso a beneficios estatales de financiamiento, dado que el 22% de este financiamiento se asigna a CFT`s e IP´s y un 78% a la formación universitaria. Es el Estado quien debe asumir un rol más activo para reducir esta brecha, asegurando la existencia de una institucionalidad que dé paso a políticas públicas que incorporen la participación del sector privado y su interés por desarrollar un tejido laboral competente y con proyecciones., El propósito es trabajar por un sistema centrado en la formación técnica y el desarrollo de las industrias, pero con énfasis territorial según los sectores de mayor potencial en cada región.

La experiencia de la Corporación Educacional Aprimin con el Programa Adotec (Actualización Docente Técnico) es que el docente es por excelencia este agente de cambio en la formación técnica. La empresa puede actualizar técnicamente a los formadores, transfiriendo simultáneamente conocimiento al docente y este a su vez a los estudiantes,  proporcionando material de apoyo para la enseñanza, así como también instrumentos y equipamiento vigente. Pero luego de esto se requiere un acompañamiento efectivo del docente en el aula, pues esto eleva en un 25% la tasa de aprobación de la evaluación de contenidos adquiridos por el estudiante. Sólo así podremos asegurar competencias adecuadas para la industria, estandarizar con la mirada no solo de las necesidades de las compañías mineras sino también de los proveedores, considerando que 2/3 de la mano obra sectorial corresponde a este último segmento.

La formación técnica de hoy debe responder a las necesidades reales de la industria, necesidades de competencias específicas, necesidades de demanda territoriales. Los modelos de trasferencia simultánea: industria – docente – estudiante motivan a sus actores;  al docente a una actualización permanente, al estudiante acceder a un aprendizaje significativo y a las empresas a ser parte de la oferta laboral atractiva para técnicos competentes; un proceso sinérgico de alto impacto para el desarrollo sectorial, con efecto multiplicador.

Marcela Gallardo, Directora Corporación Educacional en Aprimin

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