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Marcelo Surjan, Docente en Escuela de Recursos Naturales Duoc UC

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Uno de los grandes cuestionamientos que rondan nuestra sociedad corresponde al dilema social de vender el concentrado de cobre al extranjero para posteriormente recibirlo como alambre a precios más altos.  Este conflicto, que tiene sus orígenes en la crisis del salitre durante el año 1929, genera mucha desconfianza a nivel nacional y la duda de seguir vendiendo solo la materia prima. Sin embargo, este cuestionamiento, le quita visibilidad a los actuales trabajos que se realizan a nivel nacional en temas de investigación y desarrollo (I+D) referentes al cobre.

Hasta ahora se ha demostrado una enorme cantidad de ventajas y usos que tiene el cobre, entre las cuales destaca su capacidad bactericida, su uso en la acuicultura, en la construcción de equipos de aire acondicionado, usos artísticos y arquitectónicos, usos en la construcción de plantas de energías renovables, nuevas tecnologías en fibra óptica, etc. Todos correspondientes a mercados emergentes y que necesitan la existencia de tan noble metal. Chile, no se queda atrás; diversas instituciones se encuentran trabajando en I+D para potenciar el uso del cobre. CodelcoLab, AMTC de la U de Chile, ProCobre y el Centro de Minería de la PUC son algunos de los grandes jugadores dentro de esta lucha por encontrarle una nueva utilidad masiva a nuestra querida materia prima, y así tratar de darle un valor agregado, buscando solucionar algunas de las necesidades que van apareciendo año tras año en este mundo globalizado.

Gubernamentalmente estamos un poco débiles. Según los datos de la OECD, Chile es uno de los países integrantes que menos gasta en I+D. (un 0,38% del PIB 2014, cerca de USD 800 MM), que  comparado con el 2% que maneja Holanda, el 2,7% que tiene Corea, o el 2,36% de promedio de los países integrantes de la OECD, es muy bajo. Además, este dinero no va 100% al desarrollo de tecnologías con cobre, ya que también se deben hacer avances tecnológicos en temas relacionados a la pesca, agricultura, industria forestal, etc. Datos no menores, si se piensa que la innovación es clave para la competitividad a nivel mundial, y más aun sabiendo que somos un país en el cual la mitad de sus exportaciones corresponden a cobre.

No estamos estancados en este tema, pero avanzamos a un ritmo que no es el óptimo. Para poder avanzar a pasos más grandes, además de necesitar mejores legislaciones sobre aportes gubernamentales para I+D, es necesario que ayudemos entre todos a generar una cultura adecuada a este tema, por ejemplo difundir las tecnologías existentes y las utilidades del cobre mediante las redes sociales, dar a conocer a las empresas que ayudan en este tema, y no darle la espalda a nuestro core competence como país, que es la minería.

Sin duda, y en forma paralela, estas nuevas formas de explotación del cobre y la vanguardia en la minería involucran innovación en el área académica; se abren espacios laborales que antes no existían y que requieren de capital humano especializado para su correcta evolución.  En esto, si estamos avanzando.

Marcelo Surjan, Docente de la Carrera Técnico en Geología y Control de Sondaje, Escuela de Recursos Naturales Duoc UC

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