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Jorge Manco Zaconetti, Consultor y Economista de UNMSM

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No debiera estar en discusión la afirmación del Perú como país minero, gracias a los ricos yacimientos de oro, cobre, plata y otros que la madre naturaleza ha dispuesto en nuestro territorio. También somos un país agrícola, a pesar que más del 40 por ciento de nuestros alimentos cotidianos son importados, y por la falta de apoyo estatal a nuestros agricultores, tenemos unos indicadores de productividad agraria por debajo de los promedios internacionales. Si a ello se agregan los bajos precios que percibe el pequeño productor andino de papas por ejemplo que tiene que vender un kilo a veinte centavos de sol mientras en Lima el precio se multiplica por más de diez veces.

Somos líderes mundiales en la producción aurífera y cuprífera pero en la producción de papa el rendimiento por hectárea en promedio a lo mucho bordea las 10 toneladas por cosecha mientras en Holanda se obtienen más de 100 tm. de papa En tal sentido,  la minería genera los excedentes que podrían capitalizar la agricultura sobre todo en los Andes (por medio de canales, reservorios de agua, pastos mejorados, bosques, electrificación, etc.) si hubiese una visión país que apostara por la diversificación productiva.

Ambas actividades no son excluyentes, sino complementarias con una efectiva regulación y fiscalización de parte del Estado. En todo caso hay una herencia negativa de más de 9,ooo pasivos ambientales no resueltos provocados por la minería en el pasado, que el nuevo gobierno deberá enfrentar si es que de verdad pretende promover los nuevos proyectos mineros que comprometen más de 57 mil millones de dólares en inversiones en el próximo quinquenio.

Las inversiones en general y mineras en particular resultan necesarias para promover el crecimiento económico por sus efectos multiplicadores y expansivos al conjunto de la economía a pesar de la baja participación directa del estado en la renta minera, vía impuesto a la renta, regalías, gravamen etc.
Las inversiones en general y mineras en particular, a través de las importaciones de capital abonan impuestos selectivos y aranceles, y a través de  las compras locales, regionales, y nacionales generan poder de compra con los efectos expansivos en la economía. Un puesto de trabajo directo en la gran minería, donde la inversión podría llegar a un millón o dos millones de dólares por trabajador genera de manera indirecta no menos de ocho nuevos empleos, en el transporte, alimentación, hotelería, salud, seguridad, comercio etc.

Sin embargo, el “talón de Aquiles” de la actividad minera está en relación a las malas prácticas con el entorno social, pues muchas empresas “compran tiempo” mediante arreglos no transparentes con autoridades locales, ex presidentes regionales, alcaldes, gobernadores, dirigentes campesinos, autoridades locales, líderes comunales etc. por medio de sobornos, “lentejas económicas” en acuerdos precarios e inestables en el tiempo, de allí una fuente renovada de conflictos.

El otro “talón de Aquiles” está en relación a los negativos impactos ambientales, contaminación de los ríos, embalses de relaves, etc. Y en verdad  la presencia agresiva de la minería ilegal e informal constituye un serio peligro para la continuidad minera en el largo plazo por los preocupantes índices de contaminación en particular por los efectos del mercurio en Huancavelica, Madre de Dios, Piura.

Muchos académicos sostienen que la bonanza minera ya se agotó entre otras razones por los menores precios de los minerales en el mercado mundial, a pesar que la República Popular China, segundo productor mundial de cobre hasta ahora en disputa con el Perú, sigue comprando más volúmenes de cobre, zinc, plomo, hierro  en relación a los años anteriores, para mantener un crecimiento superior al 7 por ciento anual de su PBI.

La ventaja comparativa que tiene nuestro país en relación a otros productores al margen de la ley de mineral, son los bajos costos de producción. Prueba de ello, son los bajos costos efectivos, directos, denominado en inglés el “cash cost” de producir  una libra de cobre en el Perú es 116 centavos de dólar, los mismos que están por debajo de los costos de Chile (144 centavos), China (155 centavos), Australia (150 centavos), Estados Unidos (172 centavos).

Sin embargo, mientras en Australia, Estados Unidos, Chile la minería constituye un factor de desarrollo, en el Perú es una fuente renovada de conflictos por una serie de razones históricas, ambientales, sociales, y de males prácticas de parte de algunas empresas mineras que han capturado al estado, colocando ministros, viceministros y altos funcionarios “ad hoc”, donde éstos una vez terminada la función pública regresan al ejercicio profesional de la actividad privada.

Ello es tan grave y evidente que para muchos analistas el Ministerio de Energía y Minas aparece como una extensión de los intereses de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, y de reconocidos buffetes de abogados, lo cual afecta la sostenibilidad de las inversiones y el interés público. Ello es muy importante de tener en cuenta en los períodos de transición política de un gobierno a otro régimen, donde los reconocidos lobbistas están al acecho en la captura del estado.

Los bajos costos de producción

Mientras en nuestro país los costos de producción internos resulten menores en relación a otros países productores, la inversión minera será atractiva y rentable para los accionistas, sin embargo, los trabajadores del sector que operan sobre los 4,ooo metros sienten en “carne viva” la explotación de la fuerza de trabajo, cuya expresión son los miserables salarios pagados, que no se ven compensados con la riqueza creada, ni con el alto riesgo que conlleva las operaciones mineras con un frío inclemente.

En tal sentido, un indicador efectivo está constituido por los costos de mina, que incorpora los costos directos de minado y desmonte, en algunas de las operaciones cupríferas que operan en el Perú, tal como se puede apreciar en el cuadro:” Comparación de los Costos de Mina de las Principales Empresas Mineras con Producción de Concentrados de Cobre 2014/2015”

El cuadro en referencia demuestra los costos directos en las unidades mineras de Antamina, Antapaccay, Las Bambas (Ferrobamba) y Toromocho a cargo de la Minera Chinalco. Para los años 2014 y 2015. Como se podrá observar los más altos costos directos en la producción de concentrados de cobre los tiene la Cía. Minera Antamina con un costo de 2,197 dólares por tonelada para el 2015, y el más bajo costo directo lo asume Chinalco con 1,120 dólares por tonelada de concentrado.

Así, en el 2015 cuando el precio promedio por tonelada de cobre era de 5,507 dólares, el costo directo para Antamina representa casi el 40 por ciento, y para Chinalco el 20 por ciento. Ello estaría demostrando la importante rentabilidad que está obteniendo Chinalco a pesar de su reciente entrada en operaciones.

Es verdad, que a estos costos debieran sumarse otros costos como los referidos a las plantas de beneficio, las depreciaciones, las amortizaciones, para obtener el costo de producción. Sin embargo, este indicador está demostrando la rentabilidad de las operaciones de extracción cuprífera, que las empresas están obteniendo a pesar de los menores precios en relación a los años de la bonanza minera.

Por ello a nivel productivo la política de las empresas es promover el aumento acelerado de la producción, de los volúmenes extraídos para compensar los menores precios, y controlar las demandas salariales desconociendo pactos colectivos, beneficios ganados, es decir, profundizar las políticas de “cholo barato” Tan es así, que la producción de cobre en el período enero/abril 2016 en relación al período similar enero/abrl del 2015 ha pasado de 463 mil toneladas a más de 702 mil toneladas métricas finas, ello significa que el incremento de la producción ha sido del 51 por ciento solamente en los primeros cuatro meses, y seguirá aumentando entre otras cuestiones por la entrada de las operaciones comerciales de Las Bambas, el aumento de la producción de Antamina que ha pasado de 115 mil toneladas a más de 148 mil toneladas finas, Cerro Verde que ha transitado de 64 mil toneladas a más de 170 mil.

Sin embargo, en este proceso del explosivo crecimiento productivo del cobre debiera preocupar las malas prácticas de algunas empresas con sus trabajadores, en especial de las empresas de capitales chinos, es decir de empresas estatales de la República Popular China que reproducen de manera generalizada las políticas de “cholo barato”, control salarial, despidos arbitrarios a los dirigentes que han organizado sindicatos como instrumentos de defensa de los intereses del conjunto de trabajadores.

Por ello, debemos reconocer la madurez de los dirigentes del Sindicato Unificado de Trabajadores de Chinalco que opera con más de 1,500 trabajadores en la provincia de Yauli en el departamento de Junín. Esta organización ha buscado permanentemente el diálogo, la negociación con respeto entre las partes, pero malos funcionarios de la empresa ante las legítimas medidas de lucha de los trabajadores han respondido con agresiones, amenazas de despido arbitrario, restricción de entradas a los dirigentes, medidas represivas violentando el ordenamiento legal de nuestro país en materia legal.

En verdad, la rentabilidad minera no puede basarse en lo fundamental en las prácticas de “cholo barato”, de menores salarios y beneficios a costa de la explotación de los trabajadores del sector. En tal sentido, el nuevo gobierno tendrá un gran desafío para promover las inversiones por un lado y de otro lado evitar los abusos contra los trabajadores que producen la renta minera, es decir la riqueza que dinamiza al país.

Jorge Manco Zaconetti, Consultor y Economista de UNMSM

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