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Carlos Finat, Director Ejecutivo ACERA Ag.

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En las últimas semanas, luego de que se informara su resultado, la prensa ha recogido profusamente notas acerca de la licitación de suministro de energía para las empresas distribuidoras.

Que la subasta se haya adjudicado por completo, a un precio promedio de 47,6 US$/MWh y que más del 52% se haya adjudicado a empresas dedicadas a las ERNC son, sin duda, muy buenas noticias para la gente y para la economía del país.

Aparte de la alegría por esos excelentes resultados -que son consecuencia de la acertada política energética impulsada por el Ministerio de Energía y de un sector ERNC que ha hecho un enorme esfuerzo por comprometer ofertas que han generado una tensión competitiva nunca vista en estos procesos licitatorios, desde ACERA pensamos que esos resultados deben ser leídos e interpretados en un contexto que mire hacia adelante y que se anticipe debidamente a los cambios que trae el proceso de transición energética que está ocurriendo en Chile.

Se trata de un proceso en el cual las ERNC continuarán ganando espacio en base a sus fortalezas en competitividad y estabilidad de costos, menores riesgos financieros, mayor aceptación social, bajo impacto ambiental y por su simplicidad. Por su parte, las centrales convencionales -y en especial las termoeléctricas- tendrán el desafío de mitigar la volatilidad de sus costos de operación e inversión, reducir sus emisiones y lograr la obtención de la necesaria “licencia social”, materias que con el paso del tiempo parecieran incrementar la dificultad para hacer nuevos proyectos de este tipo.

Varios de los medios necesarios para que la transición energética pueda seguir su curso en Chile de manera eficiente ya están disponibles. Es el caso de la nueva ley de transmisión, cuya implementación es clave para permitir la necesaria expansión de la transmisión; y la constitución de un Operador Independiente que asegure una operación del sistema eléctrico flexible basado en criterios técnico-económicos e independiente de intereses de agentes del mercado.

También debemos cuidar el avance de las obras de transmisión que ya están en construcción, como la interconexión SIC-SING y, especialmente, la línea Cardones-Polpaico. Esta última, obra que lamentablemente fue identificada tardíamente como necesaria y que hoy ya constituye un serio cuello de botella para aprovechar la generación ERNC del Norte Chico en beneficio de la zona centro sur del país.

Nuestro país es rico en recursos energéticos renovables: viento, sol, agua, biomasa, geotermia, olas y mareas. Continuando la senda iniciada en los últimos años, esos recursos permitirán proporcionar la energía limpia, suficiente, inclusiva y competitiva que Chile necesita.

Carlos Finat, Director Ejecutivo ACERA Ag.

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