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Perú

28 de Febrero de 2011.- DURANTE esta década Perú podría iniciar una exportación no tradicional hacia Chile: vender electricidad. El gobierno de Alan García está trabajando en dar forma a un proyecto que permitiría abastecer de energía eléctrica al Norte Grande chileno, y que cuenta con el apoyo de Santiago. Ello, posibilitaría cumplir dos antiguos anhelos, uno en cada lado de la frontera binacional. Por una parte, las mineras instaladas en la zona norte podrían tener acceso a energía más barata y, a su vez, el vecino país avanzaría en su objetivo de convertirse en un exportador energético regional.

Hasta ahora, Lima ha querido mantener bajo reserva la iniciativa. Dos razones explican el hermetismo. El proyecto aún se encuentra en una etapa preliminar y, además, está el riesgo de que si la iniciativa se publicita en demasía, genere oposición política y ciudadana por parte algunos sectores nacionalistas, reconocen desde Lima.

Lo concreto es que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) de Perú está impulsando llamar a una licitación para que se construya una central termoeléctrica cerca de la frontera con Chile, que implicaría la unión de los sistemas eléctricos de ambos países.

La interconexión eléctrica ha sido uno de los temas incluidos en la agenda de ambos gobiernos y su análisis forma parte del grupo de trabajo bilateral sobre integración energética que se constituyó en enero, en Lima. El tema había sido descartado hace algunos años por la tensión derivada de la demanda limítrofe, pero el año pasado Sebastián Piñera y Alan García dieron el puntapié político a esa opción y ambos ya han conversado el tema en tres ocasiones: en mayo, en Madrid; en noviembre, en Lima, y en enero, en Santiago.

Incluso, el proyecto eléctrico que está trabajando el MEM estaba en carpeta para ser abordado este viernes en la reciente visita a Lima que realizó el ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, en el marco de una reunión que también incluyó a sus pares de Colombia y Ecuador para discutir una posible interconexión regional. "Tenemos que avanzar en todos los campos que sean de beneficio mutuo y en el energético hay un beneficio mutuo que debemos explotar. Estamos a favor de una diversificación energética, siempre que no implique dependencia", dice una fuente del gobierno chileno.

Tras la reunión, los ministros acordaron otorgar seguridad jurídica para el desarrollo de la infraestructura y las transacciones internacionales de electricidad, identificar las inversiones necesarias para establecer un corredor de energía eléctrica y avanzar en los acuerdos bilaterales específicos que definan los mecanismos comerciales y financieros de intercambio de electricidad. A su vez, convinieron volver a reunirse en Ecuador, dentro de 30 días.

En forma paralela, el grupo de trabajo bilateral entre Chile y Perú sostendrá una segunda reunión en Santiago, en marzo o abril, para ir avanzando en un protocolo.

La planta térmica que promueve el gobierno peruano ­vía modelo de concesión­ usaría gas natural proveniente de una zona cercana a los yacimientos de Camisea y tendría una capacidad para producir 1.500 megawatts (MW), es decir, tres veces Ralco. Parte de esa energía sería vendida a compañías que operan en el norte chileno, principalmente, a las mineras.

César Butrón, presidente del Comité de Operación Económica del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional de Perú (COES­Sinac), entidad que forma parte del grupo de trabajo chileno­peruano, afirma que la idea de las autoridades peruanas es instalar la planta en la localidad de Ilo, que se ubica en el departamento de Moquegua. El gas que alimentaría la planta provendría de uno de los pozos exploratorios que hoy tiene en concesión la brasileña Petrobras, en un área colindante a los campos gasíferos de Camisea.

"Todavía no está definido el esquema de concesión para la planta", señala Butrón.

Para transportar el gas natural el proyecto requiere la construcción de un gasoducto de una longitud de 1.085 kilómetros y que involucra unos US$ 1.500 millones de inversión. El ducto partiría de la zona de Camisea, cruzaría las regiones de Cusco, Arequipa, Puno y Moquegua, hasta conectar con el puerto de Ilo. La obra ya tiene un interesado. Se trata del consorcio Kuntur Transportadora de Gas, que integran la constructora brasileña Odebrecht y Latin Power, uno de los fondos administrados por la gestora estadounidense Conduit Capital Partners, con sede en Nueva York. Kuntur está avanzando en los estudios y recientemente entregó al Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) el Estudio de Riesgos del Gasoducto Andino del Sur.

La central y el gasoducto tardarían unos tres años y medio en construirse. En Perú estiman que hacia 2016 podrían estar operando ambas instalaciones.

En forma paralela y en una fase más avanzada hay otra opción que permitiría exportar electricidad a Chile.

Se trata de la central hidroeléctrica Inambari, que será la más grande del Perú y cuyo objetivo es suministrar energía a Brasil. Tendrá una potencia instalada de 2.000 MW y supone una inversión de US$ 4.000 millones, incluyendo la línea de transmisión de 357 kilómetros que deberá construirse para transportar la electricidad a la frontera con Brasil. Se ubicará en la confluencia de los departamentos de Puno, Madre de Dios y Cusco. Su construcción podría comenzar a fines de este año o inicios de 2012 y demoraría de cuatro a cinco años.

El proyecto está siendo impulsado por el consorcio Egasur, integrada por las empresas brasileñas OAS, Electrobras y Furnas. Actualmente está en etapa de estudios de factibilidad técnico­económica, para evaluar el impacto ambiental y social. "El objetivo central del proyecto es exportar a Brasil, pero el acuerdo suscrito entre el gobierno peruano y el consorcio brasileño obliga a dejar una parte de la energía en el sur de Perú, cuyo excedente podría enviarse a Chile", dice Butrón.

En el Norte Grande las mineras ven con buenos ojos estos proyectos, porque son las mayores consumidoras de electricidad del país: compran casi el 90% de lo que se genera en el Norte Grande y demandan cerca de un 32% de la electricidad total del país. Según Cochilco, entre 2001 y 2009 el consumo de electricidad de parte de las mineras creció un 44,5%.

Si bien en el Sistema Interconectado del Norte Grande (Sing) no hay déficit de energía (de hecho, la capacidad instalada supera en más de 50% a la demanda), el problema es que es la más cara de América Latina, lo que impacta la competitividad de la industria minera frente a sus pares de la región.

"Estamos en desventaja frente al mismo Perú, porque la energía eléctrica en el norte chileno ha aumentado su costo en tres veces en los últimos cinco años", dice un ejecutivo de la industria minera.

En enero, el costo marginal promedio en el Sing, valor al cual están indexados gran parte de los contratos de los grandes clientes, superó los US$ 100 por MWh. En Perú, los precios promedio de los contratos a clientes libres bordean los US$ 50 MWh, precisa Butrón.

Hugh Rudnick, académico de la UC y socio de Systep, afirma que "una interconexión eléctrica con Perú es perfectamente factible en el mediano plazo. Con esa energía se podría abastecer a precios más competitivos todo el desarrollo minero que se espera para las próximas décadas en el Norte Grande".

Claves

  • Hay oferta de energía

El Sistema Interconectado del Norte Grande tiene una capacidad instalada de 3.700 MW. La demanda en 2010 alcanzó los 2.000 MW.

  • Pero sus costos son elevados

En enero, el costo marginal promedio en el Sing superó los US$ 100 por MWh. En Perú, los precios promedio de los contratos a clientes libres bordean los US$ 50 MWh.

  • Y el consumo es creciente

Según Cochilco, entre 2001 y 2009 el consumo de electricidad de parte de las mineras creció un 44,5%.

  • En especial en la minería

La mineras compran casi el 90% de lo que se genera en el Norte Grande y demandan cerca de un 32% de la electricidad total del país (La Tercera).

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