Chile

El socio fundador del think tank señala que "cuando hay pasto seco, falta algo externo para que se incendie la pradera”, advierte el experto respecto al conflicto en Escondida. Además señala que la Reforma Laboral fue pensada mirando el pasado, sin una visión moderna.

Lunes 20 de Marzo de 2017.- Una visión crítica tiene el socio fundador del think tank Voces Mineras y consultor senior en Downing Teal Chile, Iván Violic,respecto del futuro de la minería chilena.

¿La razón? Asegura ver como en la certeza jurídica se ha ido perdiendo, al tiempo que se han introducido normativas que “se han hecho mirando el pasado”, como es el caso de la Reforma Laboral.

En ese contexto, el experto minero también ahonda en uno de los conflictos laborales más largos que ha experimentado la minería chilena, la huelga en Escondida -cuyo sindicato se reuniría finalmente hoy con los ejecutivos de la minera. Advierte que parte importante del distanciamiento de las partes se explica por la presencia de agentes externos en la negociación. “Hay asesores que ganan a todo evento”, advierte.
¿Cómo ve el futuro de la minería?

-En Chile veo un poco oscuro el panorama, no hay muchas luces, porque como país no tenemos una política minera de largo plazo y coherente. Hay iniciativas de distintos gobiernos, pero no es un problema político es un problema de mirada de país. Para todos los gobiernos, la minería es una vaca lechera no más.

¿Qué elementos debería tener una política minera?

-De estabilidad en las reglas del juego tributarias, legales y de marco jurídico, aunque no me refiero a que liberalicemos algunos requerimientos. Creo que la minería no se ha portado bien; en años pasados ha sido descuidada en temas ambientales y comunitarios, pero ya se ha puesto al día. Por otra parte, hacer un proyecto en Chile es complejo y bastante inestable, porque, por ejemplo, en el caso de Dominga se gastó mucha plata para aprobar todos los temas ambientales y después sale un intendente y dice que no no más, cuántos millones de dólares; o puedes partir un proyecto y después sale una comunidad que dice que no le preguntaron, va a la Corte Suprema y te paran el proyecto. Eso se debe resolver, en la certeza jurídica estamos al debe.

A esto se suman las complejidades para obtener permisos, aunque muchos de esos son necesarios porque para que se porten bien tiene que haber cierto ambiente de control.

¿El deterioro de la certeza jurídica es por un gobierno en particular o ha sido un proceso más largo?

-No, acá es un tema país.

¿Cómo es el candidato presidencial del sector minero? ¿Qué le piden?

-Nosotros quisiéramos, como Voces Mineras, que la minería tuviera un capitulo importante en el programa de gobierno, que hasta el momento no ha existido. Han sido parrafitos cortos. La minería tiene mucho que aportar como pilar de desarrollo y quisiéramos que todos los candidatos, del lado que fueran, le dieran la importancia que tiene desarrollar una política minera de largo plazo y que no sea contingente de cuatro años, sino que sea una mirada a largo plazo. En ese sentido la minería no mira el color.

Respecto a la Reforma Laboral impulsada por el actual gobierno, ¿qué se puede esperar? ¿qué efectos ven?

-La Reforma Laboral regula el conflicto entre la empresa y los trabajadores, eso es historia pasada. Ahora la competencia es con las empresas más flexibles, las empresas chinas, que están desarrollando otros niveles de productividad, y nosotros tenemos que tener una política laboral que permita que las empresa y los trabajadores trabajen juntos para tener la flexibilidad para adaptarse a eso. Tienes que adaptar la empresa para que sea funcional y exitosa en ese mundo; si te quedas con que ‘este convenio y estos son los beneficios’, no vamos por buen camino. La reforma no se ha hecho mirando el futuro, se ha hecho mirando el pasado.

La minería, además, tiene una dificultad adicional, cuando hay un yacimiento y sacas mineral, la situación cambia, todos los años va cambiado. Por lo tanto, tener un convenio fijo para toda la vida de la mina no funciona. Lo que le pasa a Escondida es que el convenio lo tenían cuando tenía leyes excelentes, al principio, y podían pagar eso, pero lo que viene es distinto.

Desde el mundo minero, ¿qué modificaciones le haría a la Reforma Laboral?

-Me preocupa esto de mantener el convenio colectivo. Creo que tienen que haber mecanismos que fomenten la flexibilidad de la empresa respetando los derechos de los trabajadores, pero hay que mirar la cosa distinto. Hay que buscar soluciones creativas, de manera que la gente mantenga su nivel remuneracional, pero se lo gane de otra manera.

Sobre el conflicto en Escondida, ¿es un caso aislado o vamos a seguir viendo hechos similares?

-Esperemos que no sea predictivo de lo que viene. Creo que la huelga en Escondida está contaminada, primero por agentes externos a ella. Hay asesores que ganan a todo evento. Las empresas y los trabajadores están acostumbrados a trabajar juntos; pero cuando metes agentes externos es un ingrediente malo. Lo otro es que el gobierno no hace cumplir la ley, se toman un camino y dice que es conflicto entre privados. ¿Y si no te dejan entrar a tu misma casa? Creo que la huelga es un elemento esencial, una herramienta reconocida, pero la violencia no. No se puede usar la violencia para defender los derechos.

Se dice que los sindicatos mineros son más maduros que el resto. ¿Esa madurez se ve en este conflicto, dado los días que llevan sin acercamiento?

-La negociación colectiva es un punto en la historia de relaciones laborales, pero esta relación viene de dos, tres años atrás. Lo que pasa ahora es resultado de lo que pasó entremedio. Si no se han logrado resolver los problemas que existen ni buscar ideas nuevas y acercar el dialogo, va a llegar el momento de la confrontación. Cuando hay pasto seco, falta algo externo para que se incendie la pradera. Lo que hay que hacer los años anteriores es no dejar el pasto seco. Ahora están en quién gana y quién pierde, y el objetivos es que ganen los dos.

¿Podrían los planes de reducción de costos haber estresado las relaciones laborales?

-Los planes de reducción de costos bien ejecutados no deberían afectar la relación laboral. No se trata de trabajar más, sino más inteligente. Si para reducir costos donde habían tres dejas dos y sin cambiar el esquema de trabajo, obviamente vas a recargar a la gente; pero si se cambia el sistema de trabajo, le metes maquinarias y se agregas tecnología, es distinto. En los casos en que no es así se puede tensionar la relación.

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