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Chile

El caso de la central Barrancones de Suez abre la pregunta sobre qué tipo de energía debiera privilegiar Chile. Un estudio del sector privado, universidades y ONG proyectó el impacto de distintos escenarios a 2030.

30 de Agosto de 2010.- El rechazo ciudadano a la central a carbón Barrancones, de Suez Energy, rubricado más tarde por la decisión presidencial de relocalizar el proyecto, agudizó el debate sobre qué fuentes energéticas quiere y necesita el país, es decir, qué matriz energética resulta ser la mejor para satisfacer las necesidades de consumo eléctrico que demandará el crecimiento económico.

En este escenario, un grupo de instituciones trabajó para modelar los distintos escenarios que enfrentará el país si opta por una matriz con mayor presencia de hidroelectricidad, de carbón o de energías renovables no convencionales (ERNC). En este análisis no se incluyó la energía nuclear, porque los participantes opinaron que no estaría en uso. En esta labor participaron Mainstream Renewable Power (que propuso una matriz con mayor presencia de las energías renovables no convencionales), las ONG Ecosistemas y Chile Sustentable (que planteó un fuerte componente eólico) y las universidades Adolfo Ibáñez (que considera una central como HidroAysén y da más peso a la hidroelectricidad) y Federico Santa María (que también privilegia la energía hidroeléctrica).

No trabajaron solos. Su labor fue supervisada por un comité ejecutivo integrado por Rodrigo Castillo, de la Asociación de Empresas Eléctricas; Guillermo Scallan, de la Fundación Avina; Diego Luna, de la Fundación Futuro Latinoamericano; el ex ministro de Energía Jorge Rodríguez Grossi y Marcelo Angulo, de Fundación Chile.

El trabajo de modelación contó con la asesoría técnica de un comité integrado por Nicola Borregaard, ex directora del programa de Eficiencia Energética del gobierno; Annie Dufey, de la Fundación Chile; Hugh Rudnick, de la Universidad Católica; Rodrigo Palma, de la Universidad de Chile, y Gerardo Barrenechea, de Empresas Eléctricas S. A.

Cada entidad desarrolló un escenario que incluye un plan de obras con un horizonte de 20 años para el Sistema Interconectado Central (SIC). Cada propuesta debía tener una localización geográfica definida, para incluir la factibilidad y los costos de cada proyecto. En cuanto a la demanda, se proyectó el promedio usado por la Comisión Nacional de Energía. Se utilizó, asimismo, la tecnología disponible para proyectar la matriz hacia el 2030 y no aquella que aún no está validada. Para efectos de comparación, en este artículo se usó el escenario más parecido al actual, denominado Business As Usual , o BAU, y que supone una eficiencia energética (EE) de 0,5%, y no el escenario que contemplaba un incremento en la eficiencia energética mayor, de 1,5% anual. Por lo mismo, la ONG Ecocéanos no se incluyó en este artículo, porque modeló bajo este segundo canon.

DIFERENCIAS DE COSTOS

Los costos medios varían considerablemente. Este indicador representa tanto el valor de las nuevas inversiones, los costos de operación del sistema y los de transmisión. Los costos medios más altos son de la Universidad Federico Santa María, con US$ 48,75 el megawatts por hora (MWh), una propuesta caracterizada por una matriz fuertemente hidroeléctrica ­con un 14% proveniente de centrales de embalses, 15% de pasada y 3% mini hidro­ así como con presencia de gas natual (21%) y carbón (17%). En costos medios le sigue Chile Sustentable, con US$ 48,21 (aunque en un escenario de eficiencia energética de 1,5% se convierte en la más barata, con US$ 40 por MW/h). Luego están Mainstream, con US$ 45,83 y una fuerte presencia de ERNC, y de la Universidad Adolfo Ibáñez, con US$ 42,22.

En términos de costos marginales ­es decir, aquel que marca el valor más alto a pagar por la electricidad en un mercado spot­ los más elevados son los de Chile Sustentable, seguido de la Universidad Adolfo Ibáñez, la U. Federico Santa María y Mainstream. El mayor costo marginal de Chile Sustentable se debe a que su matriz tiene una fuerte presencia eólica, que tiene un factor de planta más bajo (el factor de uso, que hoy es de menos de 25%, es decir, el 75% de las veces la planta no produce energía) y por ende exige un mayor uso de termoelectricidad para satisfacer la demanda, lo que redunda en mayores costos marginales.

SUBE EL PESO DE RENOVABLES

Todos los escenarios muestran que hacia 2030 las energías no convencionales tendrán un rol preponderante, con niveles de penetración de entre 24% y 55%. En el caso de Mainstream, estas "energías verdes" representan el 35% de la capacidad instalada, es de 24% en la UAI, de 26% en la Federico Santa María y de 55% en Chile Sustentable. Los mayores incrementos vienen en la energía eólica, que llega a ser el 30% de la matriz para Chile Sustentable, así como la energía geotérmica, que de no existir pasa a estar presente en todos los escenarios con una representación de al menos 5% de la matriz. Respecto de la capacidad instalada actual, en todas las proyecciones pierden relevancia las hidroeléctricas de embalse y el diésel.

MAS Y MENOS USO DE SUELO

Mainstream y Chile Sustentable presentan mayor uso del espacio debido a que proponen alternativas energéticas que requieren de mayor superficie territorial, como parques eólicos, centrales hídricas o parques solares. En cuanto a las regiones en dónde se instalará las nuevas fuentes de energía, hay más consenso en cuanto a que se situarán en las regiones de Atacama y Bío Bío, en parte por el mayor desarrollo de los parques eólicos.

LAS EMISIONES DE CO2

Los escenarios proyectados al 2030 por las entidades ponen a la propuesta de la Universidad Adolfo Ibáñez y a Chile Sustentable con los mejores índices de emisiones de CO2, seguidos más atrás de los modelos proyectados por la Universidad Federico Santa María y Mainstream. El estudio dice, sin embargo, que se observa un equilibrio en términos promedio (ver más detalles del estudio en http://www.escenariosenergeticos.cl/wp/).

CHILE TIENE LA ELECTRICIDAD MAS CARA DE LA OCDE Y EEUU

La crisis del gas argentino y los altos precios de los contratos pagados en las licitaciones eléctricas han hecho que Chile tenga uno de los precios de la electricidad más altos del mundo, lo que redunda en pérdidas de competitividad importantes. Según cifras de la Agencia Internacional de Energía, en ocho años Chile ha visto cómo su electricidad se ha multiplicado por 4,5 veces, tanto en el precio industrial como aquel que paga cada familia, mientras que en los restantes países como Brasil, Perú o las naciones agrupadas en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde) tal incremento no se ha dado y los precios se han mantenido relativamente estables en la década.

Según el ex ministro de Energía Marcelo Tokman, esto se debe a que el país enfrentó entre el 2004 y 2010 una "tormenta perfecta", en otras palabras, todo lo que podía salir mal se hizo realidad: fin del gas argentino, sequía, altos precios de los combustibles y un terremoto en el norte que afectó la generación.

Pero según el economista Manuel Cruzat Valdés, los altos precios se deben a "las licitaciones (de contratos eléctricos), que resultaron ser mucho más onerosas que bajo condiciones competitivas", lo que implica que "estamos condenados por 15 años, si nada se hace, a enfrentar precios que duplican los que enfrenta, por ejemplo, un consumidor en Estados Unidos" (La Tercera).

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