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Chile

Una serie de problemas laborales y operativos dejaron a la firma produciendo a un cuarto de su potencial. Tras aplicar una nueva estrategia, en los últimos meses ha comenzado a remontar.

Lunes 28 de Octubre de 2013.- Collahuasi tenía todo para disputarle el puesto a Escondida, la mina de cobre privada más grande del mundo. Así se veía en el sector a esta productora controlada por Anglo American (44%), Glencore Xstrata (44%) y Mitsui (12%), que se ubica en la zona cordillerana de Iquique, en la Primera Región. Ese potencial se sustentaba, en parte, en el crecimiento que desde mediados de 2000 venía anunciando la empresa y que apuntaba a superar el millón de toneladas anuales de cobre. Pero ese plan, que contemplaba una inversión de unos US$6.500 millones, se congeló en 2012. Ese año, por problemas productivos y laborales, su volumen descendió cerca de 40% respecto del año anterior, hasta 282 mil toneladas, su nivel productivo más bajo desde 2007. Muy lejos de las históricas 535 mil toneladas de 2009 y distante de las 504 mil toneladas de 2010.

Hoy, la expansión no es una prioridad para la compañía, asegura Jorge Gómez, presidente ejecutivo de Collahuasi, quien asumió su cargo en diciembre de 2012. Antes de retomar sus metas, hay que lograr que el yacimiento sea nuevamente un activo rentable. Esa es la visión que también tiene Glencore, firma que se asoció con Xstrata. “Su modelo de negocios es distinto (...)”, dice.

A la fecha, ya hay algunos signos de avance: la mina ha logrado mejorar sus resultados y a septiembre su producción interanual aumentó 43%, hasta 297 mil toneladas de cobre, un nivel superior al obtenido en todo 2012. ¿Cuándo estará sobre las 500 mil toneladas? Esa es una pregunta para la que Gómez aún no tiene respuesta. “El próximo año recién se podrá tener una claridad sobre eso”, afirma.

LA FORMULA

Los problemas en Collahuasi eran más complejos de lo que el ex vicepresidente de la zona Centro Sur de Codelco estimaba. Por eso, al inicio de su gestión, los cambios fueron más lentos y recién al cumplir seis meses en su cargo tuvo “cierta tranquilidad de que las cosas ya estaban funcionando bien”, según comenta. Hoy asegura que se está avanzando más rápido. El yacimiento está en una fase de estabilización que podría extenderse hasta el primer trimestre de 2014. En ella Gómez quiere lograr una producción sin variaciones significativas y mantenerla en el tiempo. Cumplida esa parte, se pasará a una fase de consolidación, la que espera sea “lo más pronto posible”. Y al llegar a una etapa de rentabilización eficiente de los activos, “la potencialidad de este yacimiento, que debe estar entre los cuatro a cinco más interesantes del mundo, se verá. Entonces los accionistas tendrán los elementos para tomar las decisiones correspondientes sobre el futuro”, explica.

PROBLEMAS OPERATIVOS

Jorge Gómez conoce bien el negocio, por su paso por Codelco y también por su rol como gerente general de la mayor mina del grupo Luksic, Los Pelambres, entre 2002 y 2006. Por eso, sus primeras actividades se enfocaron en conversar con los 2.500 trabajadores directos que tiene Collahuasi, con el fin de mejorar las relaciones laborales.

Uno de los puntos críticos era el alto nivel de ausentismo, que no sólo se daba por las condiciones climáticas complejas en que se desarrolla Collahuasi, yacimiento que está a 4.400 metros sobre el nivel del mar y que hace frente, cada año, a dos inviernos, el occidental y el altiplánico. También le jugaba en contra el ambiente laboral. “La ausencia tenía que ver con el ánimo. Las retribuciones pactadas, vía bonos, no se estaban cumpliendo por los problemas productivos. Eso deterioró el clima laboral, pero lo hemos ido cambiando de forma gradual”, sostiene.

Este año, Gómez pudo cerrar sin conflictos un proceso anticipado de negociación colectiva, gracias a que los trabajadores se dieron cuenta que la situación iba a repuntar. En años anteriores hubo incluso paralizaciones. La más extensa, la de 2010, cuando el yacimiento vivió 33 días de paro y una toma de tres días por parte de contratistas, que terminó con la llegada de Fuerzas Especiales. En 2011 la producción de la mina volvió a caer. Ahí se conjugaron varios factores: problemas climáticos y dos paros por 24 horas de los trabajadores de planta. “Hoy día hay un ambiente distinto. Hay compromisos aún mayores a los que probablemente existían antes”, cuenta.

Otro tema relevante fue la alta tasa de accidentabilidad y una serie de episodios entre los que se cuenta un accidente fatal en puerto Patache -donde se exporta el mineral-, que obligó a cerrar el terminal por seis meses. La minera tuvo que declarar fuerza mayor al no poder realizar los envíos. En 2012 enfrentó nuevos problemas. “Estamos trabajando para tener bajos niveles de accidentabilidad”, señala el ejecutivo.

"LOS NUMEROS NO DABAN"

Sobre las razones que llevaron a la caída de un 40% en la producción en 2012, Gómez no ahonda demasiado y no emite juicios sobre el pasado. Simplemente reconoce que antes “los números no daban” y que por eso las metas no se podían cumplir. Fue el tiempo en que los accionistas Xstrata y Anglo American tomaron el control de la presidencia del yacimiento y simplificaron la estructura organizacional de Collahuasi.

Gómez, por su parte, también realizó cambios: puso nuevos gerentes en las áreas netamente enfocadas al negocio minero, como el gerente de mina, de la planta concentradora y de seguridad. Además potenció la gestión estratégica, llevó a cabo algunas modificaciones técnicas en el chancador (equipamiento que muele el mineral), e incrementó el nivel de automatización de la planta concentradora (vital para la producción del cobre). “Mucha gente piensa que hubo un número significativo de cambios, pero en realidad fueron unas 5 a 6 personas que se nombraron en posiciones claves para poder llevar adelante la agenda”, añade Gómez.

A comienzos de este año, la administración estableció una nueva agenda estratégica, que a la fecha “tiene un cumplimiento del 90%”, afirma el ejecutivo. Para lograrlo, se estableció un mejor uso del tiempo de trabajo, algo que quedó estipulado en el nuevo contrato colectivo que tendrá una vigencia de 48 meses. Para eso, los trabajadores desfasaron sus horas de colación, con el fin de mantener la operación en forma constante.

MENORES COSTOS

La forma de relacionarse con las empresas proveedoras también experimentó cambios. Se han realizado procesos de licitación de servicios con mayor competencia donde los contratos están siendo más eficientes y se disminuyó la asignación directa. Con esta nueva disciplina contractual, se logró una rebaja de 10% en los costos. Este resultado se une al orden financiero que se realizó en la firma. Así, la rebaja es de 20%. “El costo CI, que es el costo directo, promedia US$1,62 la libra, cifra parecida al resto de las operaciones, pero en los últimos tres meses está en US$1,29 la libra comparado con el mismo período del año pasado, que estaba sobre los US$2 la libra”, grafica Gómez. A esto ayudó el fuerte aumento operacional. Sólo en septiembre la producción creció 141% comparada con el mismo mes del año pasado. “Hemos puesto el esfuerzo en elevar los niveles de producción y ser más disciplinados con los gastos”, dice.

A diferencia de otras faenas, Collahuasi no ha sentido un impactos significativo en el valor de la energía. La compañía tiene varios contratos de suministro por 200 megawatts, donde la mayoría de los actores son Celta de Endesa con un 71% y, por otra parte, GasAtacama, que hoy, apunta Gómez, está con un costo marginal -valor en que se transa la energía entre las empresas y la generadoras- que en septiembre promedió US$64,8 por MWh. El contrato vence en 2015, pero la mina ya está realizando un proceso de licitación de suministro que se inició a principios de este año. “Hasta ahora hemos tenido conversaciones y acercamientos con cada uno de los actores principales, los que lamentablemente son pocos en este país”, indica Gómez. Pero no hay urgencia en cerrarlo, comenta.

Pese a los menores precios de la energía en el Sing, Collahuasi sufrirá alzas de precios en sus contratos. “Las tarifas van a ser mayores, lo fundamental es que no sean crecientes”, manifiesta el ejecutivo. En cuanto a la energía que requieren para la ampliación, cree que antes de pensar en ser parte de un proyecto de generación, como ha ocurrido en la industria minera, se debe esperar que para entonces el problema de la energía “tenga algún nivel de solución en un rango mucho más aceptable”.

LTOL

Portal Minero