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Perú

Horizonte. En taller de tres organizaciones se planteó la transición a actividades renovables que tengan la misma capacidad de generar renta como la minería. Parece difícil.

Lunes 14 de Octubre de 2013.- Perú depende de la minería.  Los impuestos que pagan las empresas extractivas representan la tercera parte de los ingresos al fisco. Casi el 60% de las exportaciones peruanas lo conforman minerales metálicos y no metálicos. En la última década, el buen rendimiento de la economía fue gracias a los espectaculares precios del cobre, oro, plomo, zinc, etc. Sin embargo, ¿es posible una economía sostenible solo con la explotación de recursos naturales no renovables? Tal dilema se planteó en un taller que organizó en Arequipa la Red GE, la Universidad La Salle y la Red Interquórum.

El coordinador de la Red GE, Paul Maquet, sostuvo que el modelo de desarrollo basado en el extractivismo está agotado. “A este ritmo nos hemos comido tierra y media sin medir el efecto de la huella ecológica, el impacto ambiental que genera el hombre por la explotación de materias primas. Por ejemplo, un kilo de oro demanda remover y procesar 540 mil Kg de material o uno de cobre 349 Kg.".

Carlos Monge, del Revenue Watch Institute, define el modelo peruano como neoextractivista, en donde el Estado entrega la explotación de recursos naturales al inversionista privado y por ello cobra impuestos. Venezuela, Bolivia y Ecuador promueven el extractivismo estatista, son los dueños de los recursos que les garantiza una mejor renta, sin embargo, la falta de estabilidad jurídica redujo la inversión privada. Nadie se anima por la exploración. La cartera de proyectos mineros pendientes en Perú asciende a más de US$ 51 mil millones. Este gobierno está dispuesto a sacarlos contra viento y marea. Para ello precisa, dice Monge,  de un marco institucional favorable, por encima de la conservación ambiental y opinión ciudadana. Martin Scurrah, investigador del Centro Peruano de Estudios Sociales (Cepes), encuentra permisividad en los Estudios de Impacto Ambiental (EIA). Duda de la transparencia de estos instrumentos que propone una empresa minera para reducir los efectos de una posible contaminación en la zona de influencia. 

Los EIA los elabora la minera a su medida, dependen de la aprobación de Energía y Minas, el mismo ministerio que promueve la inversión. Los casos de Tía María y Conga demuestran que a Energía y Minas le falta independencia para fiscalizar. Una auditoría independiente de Unops encontró 138 observaciones al EIA del proyecto de Southern Perú, y  sobre Conga, el Ministerio del Ambiente advirtió el impacto que causaría la desaparición de las lagunas en donde se pretende explotar oro. Scurrah plantea que los EIA sean financiados y supervisados por el Estado, empresa y sociedad civil. Scurrah también se refirió a la participación ciudadana en el visto bueno para ejecutar un proyecto minero. Dice que ésta es aún mínima. Pese a la aprobación de la consulta previa en el gobierno de Humala, persiste el entrampamiento en la aplicación, los resultados de la consulta no son vinculantes, además solo es válida a comunidades aborígenes. La consulta provocó discrepancias en el Ejecutivo. El viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, Iván Lanegra, renunció tras discrepancias con el ministro Jorge Merino, quien alienta la inversión.

ENFERMEDAD HOLANDESA

Para Monge es visible la crisis del modelo extractivista. Se reflejan en la estadística de conflictos sociales, según la Defensoría más de 222, y de ellos la mitad son originados en rechazo a la minería. Advierte como otro efecto negativo del extractivismo la enfermedad holandesa, la pérdida de competitividad de otros sectores por el boom minero. El fenómeno se dio en varios distritos rurales, en donde los agricultores abandonan los cultivos atraídos por el oro. Mientras los municipios no gastan bien el canon porque están signados por la corrupción e ineficiencia. La minería dice Monge, también demostró su vulnerabilidad. La caída de los precios de los metales en este año afectó el presupuesto nacional y las partidas de canon. ¿ Y si no es la minería, qué hacemos? Monge afirma que es hora de pensar en una transición progresiva. Una de las alternativas es la agricultura, la pesca o la industria con valor agregado. Sin embargo, admite que hoy la minería paga las cuentas del país, genera recursos para la educación, salud, etc. El reto es conseguir que el agro reemplace ese nivel de aporte. La agricultura resulta clave pensando en el futuro y en un escenario de escasez de alimentos. El 70% de la canasta alimentaria proviene del extranjero. La transición debería empezar.  

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