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Chile

Viernes 09 de Mayo de 2014.- Si analizamos a nuestro país, no podemos soslayar el impacto casi inmediato que tiene China y Asia en general. Ante todo por el perfil de sus exportaciones marcadamente direccionadas a esos mercados. Si a este contexto se agrega la disminución del consumo en Europa y EE.UU., dichos mercados complican aún más las ventas mundiales de Chile.

Para un inversionista, que finalmente es una persona o institución que tiene dinero y busca incrementarlo o protegerse de ciclos económicos a la baja, o de aumentos de inflación en ciertos mercados más propensos; las inversiones internacionales o más bien dicho la internacionalización de sus inversiones, le permite lograr un mejor posicionamiento o exposición de cara a enfrentar escenarios locales o nacionales cambiantes, ya sea por temas o ciclos económicos, políticos o hasta eventos de la propia naturaleza y que ya se ha demostrado no podemos controlar.

En ese escenario, si bien Chile es un mercado serio y sofisticado, no deja de ser una plaza pequeña. Ello hace que ante variaciones en ciertos activos, el resto del mercado sufra una suerte de contagio; algunas veces positivo (la Bolsa de Santiago al alza, por ejemplo). Pero cuando las noticias son definitivamente poco alentadoras, y el inversionista quiere vender, muchas veces no lo puede hacer fácilmente por falta de liquidez y, de esta forma, termina sufriendo más de la cuenta en términos de rendimiento.

En cambio, un inversionistas local que toma la decisión de hacer una apertura o diversificar sus inversiones hacia los mercados internacionales, logra establecer posiciones en diferentes geografías y en distintos tipos de mercado; no sólo en cuanto al tamaño y riesgo a definir, sino también en cuanto a los sectores de la economía en los que quiere participar. Esto es, definitivamente, lo que permite a esta inversionista realizar una verdadera diversificación del portafolio.

Si analizamos a nuestro país, no podemos soslayar el impacto casi inmediato que tiene China y Asia en general. Ante todo por el perfil de sus exportaciones marcadamente direccionadas a esos mercados. Si a este contexto se agrega la disminución del consumo en Europa y EE.UU., dichos mercados complican aún más las ventas mundiales de Chile.

También debemos recordar que en mercados más competitivos y de mayor volumen (economías desarrolladas), aquellas empresas que generan movimientos bruscos no llegan a trasladar toda su fuerza a los índices bursátiles. No tienen por sí mismas el poder de cambiar tendencias. Ello constituye en muchos casos un reaseguro para el inversionista, que cuesta encontrar en mercados medianos y pequeños como el nuestro.

Así, quizás el mayor sentido de seguridad o tranquilidad se fundamenta en la variada gama de opciones al momento de salir de un activo para posicionarse en otro, y esto es un ventaja en sí misma. Por tanto, vemos que para inversores latinoamericanos (ya no solo chilenos) existe un inmenso valor agregado y a la vez una gran oportunidad en hacer apertura de sus inversiones hacia plazas financieras desarrolladas y, de esta forma, permitirse conocer y aprender de otros horizontes donde pueden encontrarse oportunidades de inversión, retornos y rendimientos, para distintos paladares.

Concretamente, hoy los inversionistas chilenos y latinoamericanos tienen una gran oportunidad de aprovechar el momento de bajas de precios en la industria inmobiliaria en algunos países de la región; obviamente que por cuestiones cambiarias, medido en dólares, pero que muestran un crecimiento en el horizonte, comprando barato y quedando a la espera del cambio de ciclo. Y, junto con ello, operar en una mayor cantidad de mercados internacionales posibles, a los efectos de aprovechar los cambios de ciclo entre una región y otra, y esto lo puede lograreligiendo correctamente en la selección de economías y activos.

Eleconomistaamerica.cl

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