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Argentina

El conflicto por la zona denominada "La amarga chica" fue uno de los disparadores de la discusión entre las provincias petroleras y el Estado Argentino, sobre los cambios en la regulación petrolera.

Domingo 22 de Junio de 2014.- "La amarga chica" es un área petrolera poco conocida para el gran público. Sin embargo, los recursos potenciales que contiene su subsuelo son el motivo de un largo conflicto entre la provincia de Neuquén e YPF , que demora las definiciones con respecto a la llegada de una nueva inversión millonaria a la Argentina con el foco puesto en la muy publicitada Vaca Muerta.

En febrero de este año, la petrolera que conduce Miguel Galuccio cerró un memorando de entendimiento con la malaya Petronas, una jugadora importante del mercado a nivel internacional. El documento, similar al que la empresa estatal firmó con Chevron y derivó en un desembolso inicial de USD 1.240 millones, que luego fue ampliado, es el primer paso para avanzar en los contratos finales. Las negociaciones entre ambas marchan, pero parecen ir a ritmo lento porque una disputa se metió en el medio, según reconocen a ambos lados del escritorio.

Antes de ponerle su firma al texto, Galuccio y su equipo habían comenzado a transitar otro camino para allanar la negociación. Sucede que la petrolera provincial neuquina GyP es dueña de un 10% de "La amarga chica". Según los técnicos de YPF, su posición entorpece los fundamentos económicos del proyecto, que arrojaría una utilidad en torno del 15%, poco atractiva para una inversión petrolera de alto riesgo y a largo plazo.

La empresa malaya se quedaría con el 50%, e YPF con un 40% por la participación de la firma neuquina. Para la compañía estatizada, la molestia es grande. Uno de sus ejecutivos reconoció esta semana al diario argentino La Nación que la empresa tiene cifradas enormes expectativas tanto en el área como en la inversión con Petronas, la más cercana a concretarse. Según su criterio, podría tratarse de un "nuevo Chevron", en referencia al compromiso para invertir unos USD 15.000 millones en el área Loma Campana.

Galuccio discutió este tema personalmente con el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag. No obtuvo la respuesta que quería. El neuquino, acérrimo defensor de la empresa provincial, le dispensó varios reproches al presidente de YPF. Le dijo, entre otras cosas, que no podía acusar a Neuquén de no poder avanzar en el acuerdo con la compañía malaya, le ofreció hacerse cargo de su parte de la inversión y hasta reducir su participación en el área a un 5%. Pero se resigna a abandonar por completo ese activo, lo que reclama YPF para avanzar.

Nueva ley

El conflicto por "La amarga chica" fue uno de los disparadores de la discusión entre las provincias petroleras y la Nación por cambios al marco regulatorio del petróleo.

La iniciativa está, sin embargo, lejos de tener el acuerdo de los gobernadores. Hace 15 días, en la residencia de Olivos, el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, les repartió un borrador de trabajo a los mandatarios provinciales. Entre otros puntos, reclamaba que la participación de las gobernaciones en la renta petrolera sólo podría concretarse mediante la percepción de regalías. Por ley, ese número es del 12%, pero las provincias encontraron en los últimos años diversos mecanismos para agregarle algunos puntos. Eso elimina por completo la participación de las empresas provinciales en el negocio a través del denominado "carry" (acarreo), que consiste en que la firma ponga el área a cambio de mantener un porcentaje en el negocio sin hacerse cargo de las inversiones.

Una semana más tarde, el lunes pasado, los gobernadores le respondieron con un nuevo texto, muy distinto al original, que habla de la necesidad de crear un sendero de precios y garantizar el giro de utilidades para las empresas extranjeras, casi dos temas tabú para el kirchnerismo.

También reclama la extensión de los plazos de las concesiones a las empresas que se dediquen a la explotación de recursos no convencionales (un trabajo más costoso y complicado), y que se extiendan los beneficios promocionales a todas las compañías (el texto de Zannini los contemplaba para proyectos que ingresen al menos USD 250 millones).

Los malayos, mientras tanto, esperan sin desesperar. Sus equipos técnicos mantienen contacto cotidiano con los de YPF. Y viajaron en varias ocasiones a la Argentina. También comenzaron a contratar otros servicios para cuando concluya la discusión entre las provincias e YPF.

La Nación

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